Subir a Jerusalén
Subir a Jerusalén es una escuela para el discipulado.
Es la etapa del camino en la que se adivina el conflicto, en que las decisiones tienen consecuencias que no siempre son fáciles. Es una escuela en la que aprendemos a lidiar con el conflicto, a vivir las relaciones y el servicio sin artificio ni rebaja.
También hoy seguimos llamados a ponernos en camino, a subir a las jerusalenes de nuestro mundo, donde se atrincheran el vacío y el odio, el egoísmo y las mentiras.

Señor hazme instrumento de tu paz,
Donde haya odio ponga amor
Donde haya ofensa perdone,
Donde haya error ponga yo verdad.
Donde haya tinieblas ponga luz,
Donde haya duda ponga fe,
Donde haya tristeza alegría
Oh, mi Señor, ponga yo tu Amor.
Porque dando yo recibiré,
Olvidándome te encontraré,
Perdonando al hombre te seguiré,
Oh mi Señor, enséñame a creer.

Manos vacías, eso es lo que espera en mí. Él me ha mandado dejarlo todo a sus pies, hasta que no tenga, nada en mi poder, para que Él pueda llenar mi vida hasta rebosar…
Pastoral SJ
