Escuchar a Jesús en la sociedad actual

Todavía hace unos años era la religión la que ofrecía a la mayoría de las personas criterios para interpretar la vida y principios para orientarla con sentido y responsabilidad. Hoy, por el contrario, son bastantes los que prescinden de Dios para enfrentarse solos a su vida, sus deseos, miedos y expectativas.

No es tarea fácil. Probablemente nunca le ha resultado al individuo tan difícil y problemático detenerse a pensar, reflexionar y tomar decisiones sobre sí mismo y sobre lo importante de su vida. Vivimos sumergidos en una «cultura de la intrascendencia», que ata a las personas al «aquí» y al «ahora», haciéndoles vivir solo para lo inmediato, sin apertura alguna al misterio último de la vida. Nos movemos en una «cultura del divertimiento» que arranca a las personas de sí mismas y les hace vivir olvidadas de las grandes cuestiones que llevan en su corazón.

El hombre de nuestros días ha aprendido muchas cosas, está informado de cuanto acontece en el mundo que le rodea, pero no sabe el camino para conocerse a sí mismo y construir su libertad. Muchos suscribirían la oscura descripción que hacía el director de La Croix, G. Hourdin, hace algunos años: «El hombre se está haciendo incapaz de querer, de ser libre, de juzgar por sí mismo, de cambiar su modo de vida. Se está convirtiendo en el robot disciplinado que trabaja para ganar el dinero, que después disfrutará en unas vacaciones colectivas. Lee las revistas de moda, ve las emisiones de televisión que todo el mundo ve. Aprende así lo que es, lo que quiere y cómo debe pensar y vivir».

Necesitamos más que nunca atender la llamada evangélica: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo». Necesitamos pararnos, hacer silencio y escuchar más a Dios revelado en Jesús. Esa escucha interior ayuda a vivir en la verdad, a saborear la vida en sus raíces, a no malgastarla de cualquier manera, a no pasar superficialmente ante lo esencial. Escuchando a Dios encarnado en Jesús descubrimos nuestra pequeñez y pobreza, pero también nuestra grandeza de seres amados infinitamente por él.

Cada uno es libre para vivir escuchando a Dios o dándole la espalda. Pero, en cualquier caso, hay algo que hemos de recordar todos, aunque resulte escandaloso y contracultural: vivir sin un sentido último es vivir de manera «insensata»; actuar sin escuchar la voz interior de la conciencia es ser un «inconsciente».

José Antonio Pagola

Te invitamos a leer los siguientes artículos

  • Sin rodeos

    No es necesario un análisis muy profundo para descubrir las actitudes de autodefensa, recelo y evasión que adoptamos ante las personas que pueden turbar nuestra tranquilidad. Cuántos rodeos para evitar a quienes nos resultan molestos o incómodos. Cómo apresuramos el paso para no dejarnos alcanzar por quienes nos agobian con sus problemas, penas y sinsabores….

  • Trabajar la mies

    Los días recién pasado, a propósito de la visita del Papa a España, se celebró en Madrid el encuentro «Tejer Redes», un evento que reunió a S.S. León XIV con más de 12 mil personas del mundo del arte, la academia, la cultura, los deportes y la sociedad civil, como es una práctica habitual en…

  • Imperceptible, incipiente, entrópico

    No podemos evitar frecuentes estados de desánimo ante las dificultades que nos toca enfrentar en nuestras realidades locales, que no difieren mucho del panorama mundial. En momentos críticos, nos preguntarnos con desazón, perplejidad y aprensión qué será de nuestro futuro, en quién o qué podemos confiar, dónde poner nuestra seguridad, en definitiva, cómo seguir cultivando…

  • Caminos hacia la fe

    El relato es inolvidable. Se le llama tradicionalmente la «curación del ciego de nacimiento», pero es mucho más, pues el evangelista nos describe el recorrido interior que va haciendo un hombre perdido en tinieblas hasta encontrarse con Jesús, «Luz del mundo». No conocemos su nombre. Solo sabemos que es un mendigo, ciego de nacimiento, que…

  • Situarse en «Modo Sinodal»

    El Concilio Vaticano II abrió nuevas esperanzas al mundo, y en esta clave se sitúa el papa Francisco cuando nos convoca al SÍNODO; la mirada está ahí puesta: «encaminarnos, no ocasionalmente sino estructuralmente, hacia una Iglesia sinodal». La Iglesia no es otra cosa que «caminar juntos» por los senderos de la historia, donde Dios sale a nuestro encuentro. Cuando…

  • El espacio de la fertilidad

    Las lecciones que aprendemos en la vida no dependen solo de las experiencias que nos toca vivir. El mayor o menor aprendizaje obedece también a cuán preparados estamos para acoger las enseñanzas, de cuán abiertos a revisar nuestras visiones, de la autocrítica con que nos observamos, y de la paciencia para recorrer los caminos pedagógicos…