La impresión de las llagas de nuestro Hermano Francisco de Asís
Una de esas veces, cuando tenía ya cuarenta y un años, estaba solo con su más fiel compañero, Fray León, en un lugar llamado Monte Alvernia. En ese lugar, su oración fue tan profunda, estaba tan unido a Jesucristo, que vio una enorme luz descendiendo del cielo. Cuando llegó más cerca, percibió que era un…
