El encuentro de comunión con Dios que nos dispone a la comunión con la Iglesia y con el mundo.
«En todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, queremos amar adorar…alabar…celebrar…agradecer al Dios Altísimo…Trinidad y Unidad…Creador… Salvador…»
(Regla y Vida)
El espíritu misionero nos llama a vivir con disponibilidad para:
El amor Trinitario anima nuestra vida fraterna vivida en la unidad y la comunión. Ella se convierte así en la fuerza que nos sostiene en nuestra misión y es allí que encuentra su fuente y su dinamismo.