Misión en Villa de Soto

Testimonio de la Sra. Nidia Portela

Este comienzo del nuevo año me motivó a rememorar acontecimientos importantes en lo personal y también en la vida de la comunidad .Fue ocasión de tener presente, que en cierta oportunidad nos habían dicho que las Hermanas Franciscanas Misioneras de Nuestra Señora vendrían a cumplir una importante misión apostólica en nuestra ciudad y cuyo domicilio sería la Casa del Obispado, ubicada frente a mi domicilio. Fue así que una mañana del mes de  febrero de 2016 los vecinos recibimos con alegría a la Hermana Margarita y a la Hermana María del Carmen, quien luego de un lapso importante de labor religiosa pasó a la Comunidad  de Deán Funes, cubriendo con entusiasmo ese espacio la Hermana María Isabel.

    Desde su presencia en nuestra comunidad las Hermanas trasmitieron el amor a Cristo en todo momento,  colaborando en acciones específicas en nuestro Santuario San Roque y en cada encuentro, programado u ocasional, con los vecinos. Cumpliendo con su misión apostólica supieron escuchar a los feligreses que necesitaban una palabra de orientación y consuelo. Brindaron momentos de compañía a personas enfermas o solas, que a la vez que mantenían conversaciones informales de temas cotidianos, generaban el tiempo de la escucha de la Palabra del Señor preparándolos para recibir el Sacramento de la Comunión.   

   Procuraron que su casa fuera además un lugar de oración, destinaron para ello un ambiente para oratorio en el que periódicamente se celebraban misas y que también como vecinos, podíamos visitar para fortalecer nuestra espiritualidad y pedir la protección Divina.

     Un párrafo aparte para hacer referencia es, que así como las Hermanas nos orientaban en la formación espiritual, estaban presentes en la parte social con los vecinos. Con alegría aceptaban nuestras invitaciones y compartían con nosotros festejos familiares como cumpleaños, aniversarios, u otros acontecimientos relevantes. Ellas tenían sus habilidades especiales, culinarias y manuales, y en cada celebración nos deleitaban con exquisiteces y con presentes que preparaban con muy buen gusto.

    Por disposición de la Superioridad su nuevo destino fue regresar a la Casa Regional en la ciudad de Rosario. La comunidad toda sintió profundamente la partida, porque perdura en nosotros el testimonio de fe que nos legaron y porque su presencia formaba parte de la familia Soteña.

    Personalmente considero que fue una muestra de cariño, cuando un grupo importante de vecinos de distintos barrios nos reunimos para despedirlas, en la terminal de ómnibus, en el momento de la partida hacia la ciudad de Rosario.

 Dios  las bendiga por tan bella labor realizada!.

Testimonio de Nilda Gomez

 La llegada de las monjitas Franciscanas Misioneras de Nuestra Señora, a Villa de Soto, fue algo muy lindo para la población… y lo sentimos mucho cuando se fueron.

 Ellas salían a visitar a la gente y a predicar la Palabra especialmente a personas solas y con dificultades físicas, que no podíamos  caminar  hasta la iglesia para ir  a misa.

 Yo fui una de esas privilegiadas, me traían la Eucaristía y  cuando necesité un sacerdote también me lo traían.

   En fin, nunca nos dejaban solas y siempre nos leían y explicaban la Palabra… lástima que se fueron, porque aquí, nadie más hizo lo que ellas hicieron.

  Yo siempre las pongo en mis oraciones, Dios las cuide y las bendiga y ojalá algún día vuelvan…

https://youtube.com/shorts/lRIxcS2lIkc

Te invitamos a leer los siguientes artículos