Escuchar la propia vocación

Los relatos evangélicos no se detienen demasiado en la descripción del bautismo de Jesús. Dan más importancia a la experiencia vivida por él en aquella hora, y que es, sin duda, determinante para su actuación futura.

Jesús no volverá ya a su casa de Nazaret. Tampoco se quedará entre los discípulos del Bautista. Animado por el Espíritu, comenzará una vida nueva, totalmente entregada al servicio de su misión evangelizadora.

Podemos decir que la hora del bautismo ha sido para Jesús el momento privilegiado en el que ha experimentado su vocación profética: ha sido consciente de vivir poseído por el Espíritu del Padre, y ha escuchado la llamada a anunciar a sus hijos e hijas un mensaje de salvación.

Escuchar la propia vocación no es asunto de un grupo de hombres y mujeres, llamados a vivir una misión privilegiada. Tarde o temprano, todos nos tenemos que preguntar cuál es la razón última de nuestro vivir diario y para qué comenzamos un nuevo día cada amanecer. No se trata de descubrir grandes cosas. Sencillamente, saber que nuestra pequeña vida puede tener un sentido para los demás, y que nuestro vivir diario puede ser vida para alguien.

No se trata tampoco de escuchar un día una llamada definitiva. El sentido de la vida hay que descubrirlo a lo largo de los días, mañana tras mañana. En toda vocación hay algo de incierto. Siempre se nos pide una actitud de búsqueda, disponibilidad y apertura.

Solo en la medida en que una persona va respondiendo con fidelidad a su misión va descubriendo, precisamente desde esa respuesta, todo el horizonte de exigencias y promesas que se encierra en su quehacer diario.

Vivimos con frecuencia un ritmo de vida, trabajo y ocupaciones que nos aturde, distrae y deshumaniza. Hacemos muchas cosas a lo largo de la vida, pero ¿sabemos exactamente por qué y para qué? Nos movemos constantemente de un lado para otro, pero ¿sabemos hacia dónde caminar? Escuchamos muchas voces, consignas y llamadas, pero ¿somos capaces de escuchar la voz del Espíritu, que nos invita a vivir con fidelidad nuestra misión de cada día?

 José Antonio Pagola

Te invitamos a leer los siguientes artículos

  • Sinodalidad y Misión

    “La conversión pastoral que propone la Exhortación Apostólica tiene una dimensión misionera. Los principios que plantea para poner en práctica la “Iglesia en salida” pueden inflexionarse en un sentido sinodal.  En su pto. 24, EG manifiesta que “La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan“. El sujeto…

  • Sin matar la esperanza

    Jesús fue un creador incansable de esperanza. Toda su existencia consistió en contagiar a los demás la esperanza que él mismo vivía desde lo más hondo de su ser. Hoy escuchamos su grito de alerta: «Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Pero tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio,…

  • El espacio de la fertilidad

    Las lecciones que aprendemos en la vida no dependen solo de las experiencias que nos toca vivir. El mayor o menor aprendizaje obedece también a cuán preparados estamos para acoger las enseñanzas, de cuán abiertos a revisar nuestras visiones, de la autocrítica con que nos observamos, y de la paciencia para recorrer los caminos pedagógicos…

  • DOCUMENTO PREPARATORIO

    SÍNODO 2021 – 2023 Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo.Con esta convocatoria, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre la sinodalidad: un tema decisivo para la vida y la misión de la Iglesia. «Caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino…

  • Dios está con nosotros

    La Navidad está tan desfigurada que parece casi imposible hoy ayudar a alguien a comprender el misterio que encierra. Tal vez hay un camino, pero lo ha de recorrer cada uno. No consiste en entender grandes explicaciones teológicas, sino en vivir una experiencia interior humilde ante Dios. Las grandes experiencias de la vida son un…

  • Pesar el corazón

    Esta semana hablé con una persona que me compartió la dolorosa experiencia de sentirse profundamente defraudada por gente que suponía contar con su confianza, y esperaba tuvieran la capacidad de comprender procesos, situaciones y desafíos. Por el contrario, a pesar de estar en cargos directivos, mostraron no poseer esa penetrante profundidad que requiere la comprensión…