El Espíritu bueno de Dios
Jesús no es un hombre vacío ni disperso interiormente. No actúa por aquellas aldeas de Galilea de manera arbitraria ni movido por cualquier interés. Los evangelios dejan claro desde el principio que Jesús vive y actúa movido por «el Espíritu de Dios». No quieren que se le confunda con cualquier «maestro de la ley», preocupado…
