Una pedagogía de transformación del corazón
La frase de Descartes “pienso, luego existo”, sentencia considerada el corazón del racionalismo occidental, fue parafraseada hace años, por autor desconocido, que la transformó en “pienso, luego insisto”. La máxima tiene el encanto de defender la fidelidad a determinadas posturas, basada en una sensatez contrastante con lo absurdo de costumbres, modos de pensar, miradas sobre…
