¡Fascinante Trinidad nuestra!
No siento que sea hoy el día para hablar de “Dios”, sino de “nuestro Dios”. El adjetivo posesivo “nuestro” puede producir escalofrío. ¡Somos de Él ciertamente! Pero, ¿Él es nuestro… ? Jesús sí lo podía llamar “Dios mío”, “Padre mío”. Audazmente nos pidió también que lo invocáramos como “Padre NUESTRO”. Es el Padre de Jesús….
